{"id":1191,"date":"2023-02-19T17:43:34","date_gmt":"2023-02-19T16:43:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.hermandadrosarioburguillos.es\/nueva\/?page_id=1191"},"modified":"2024-02-13T20:21:54","modified_gmt":"2024-02-13T19:21:54","slug":"imagen-titular","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.hermandadrosarioburguillos.es\/index.php\/imagen-titular\/","title":{"rendered":"Imagen Titular"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"154\" height=\"190\" src=\"https:\/\/www.hermandadrosarioburguillos.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/virgen1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1686\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>La imagen de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario, patrona inmemorial de la poblaci\u00f3n sevillana de Burguillos y venerada en la parroquia de San Crist\u00f3bal M\u00e1rtir de dicha localidad, ha centrado durante toda su historia, y lo sigue haciendo en la actualidad, la devoci\u00f3n mariana de sus habitantes. El cuidado que todos ellos han tenido a lo largo de los siglos de su Santo Icono y de sus enseres, ha hecho que el pueblo y su hermandad hom\u00f3nima, cuenten hoy con uno de los emblemas iconogr\u00e1ficos m\u00e1s representativos del culto cat\u00f3lico en Burguillos, y que a su vez se convierte en uno de los referentes esenciales del patrimonio historio-art\u00edstico de la propia villa.<\/p>\n\n\n\n<p>A la hora de abordar la calidad art\u00edstica de la mencionada obra, debemos detenernos en un primer momento, en un an\u00e1lisis formal y estil\u00edstico de esta imagen mariana, para continuar con la apoyatura hist\u00f3rica que nos permita comprender su entidad patrimonial.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de una imagen de candelero, que mide 1,51 m . de altura, realizada en madera con\u00edfera, con mascarilla de pasta policromada y encarnada, y con postizos como son los ojos de cristal, las pesta\u00f1as naturales y una negra cabellera ondulada realizada en pasta de madera igualmente policromada. Su rostro, con unos rasgos faciales muy delicados y finos, es soportado por un potente y rotundo cuello que de forma recta hace inclinar el \u00f3valo craneal hacia delante en una clara posici\u00f3n hier\u00e1tica. De su faz destacan sus ojos almendrados de mirada espiritual, perdida y amorosa, los cuales est\u00e1n perfilados por unas alargadas pesta\u00f1as y enmarcados por unas arqueadas cejas que refuerzan la dulce mirada de Nuestra Se\u00f1ora. Se completa el icono con una nariz recta y alargada de aletas contenidas y una peregrina sonrisa que dulcifica m\u00e1s si cabe su belleza. Esta mascarilla se ve complementada por una policrom\u00eda donde dominan los tonos blanquecinos y ros\u00e1ceos, centr\u00e1ndose estos \u00faltimos en los carrillos y p\u00e1rpados, algo com\u00fan en las encarnaduras dieciochescas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"190\" height=\"154\" src=\"https:\/\/www.hermandadrosarioburguillos.es\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/virgen2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1193\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>En su estilizado y erguido candelero, de moderna factura y, como es habitual en este tipo de im\u00e1genes, sin inter\u00e9s alguno ya que su funci\u00f3n primordial es la de recibir las mejores prendas para ataviar a la Madre de Dios, se engarzan adem\u00e1s las manos con las que porta el cetro de Reina y a su Hijo. La del brazo derecho muestra sus d\u00edgitos totalmente flexionados, haciendo el simulacro de tomar el cetro arg\u00e9nteo, mientras que con la izquierda, y una posici\u00f3n totalmente abierta, toma al Divino Infante. El modelado de ambas es correcto, no siendo las originarias que eran mucho m\u00e1s elegantes y gesticulantes, las cuales a\u00fan pueden contemplarse en algunas fotograf\u00edas antiguas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto al Ni\u00f1o Jes\u00fas, habr\u00eda que decir que se trata de una escultura de bulto redondo, de unos 50 cm . de altura y realizada igualmente en madera tallada y policromada, la cual presenta id\u00e9nticos postizos que su Santa Madre. De agitada e inestable postura, se muestra sentado en el trono materno, con sus piernas flexionadas y dispuestas en posici\u00f3n diagonal, mientras que sus brazos se adelantan, para con la mano derecha bendecir de forma trinitaria, y con la izquierda mostrar el orbe de plata que en la actualidad no posee. Lo m\u00e1s destacado si cabe es su rostro que representa una clara cercan\u00eda con la belleza delicada de su Madre, en la que los ojos postizos y cristalinos ligeramente entornados, su peque\u00f1a nariz y su carnosa boca entreabierta recuerdan mucho a los rasgos faciales maternos. Su rizado cabello negro que enmarca su rostro y deja ver en parte las orejas, contrasta con la blanquecina policrom\u00eda, la cual reproduce los mismos detalles ros\u00e1ceos en carrillos y p\u00e1rpados, contrastado con la del resto del cuerpo que no est\u00e1 tan conseguida, posiblemente debido a que su funci\u00f3n no era la de ser vista sino la de recibir los atuendos bordados con los que a\u00fan hoy d\u00eda viste tanto en su altar como en su salida procesional.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"190\" height=\"154\" src=\"https:\/\/www.hermandadrosarioburguillos.es\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/virgen3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1194\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Finalmente, no podemos olvidar para concluir con el an\u00e1lisis de la Virgen, la peana de nubes y querubes donde se erige el candelero que a pesar de no ser de la misma calidad t\u00e9cnica y est\u00e9tica que presenta la imagen, se convierte en un referente b\u00e1sico en la consecuci\u00f3n del Simulacro Mariano. Asimismo, las preseas argent\u00edferas con que se adornan a las im\u00e1genes, el santo rosario que cuelga tanto de las manos de la Virgen y del Ni\u00f1o, as\u00ed como el referido cetro, son elementos esenciales en la plasmaci\u00f3n de la iconograf\u00eda de su advocaci\u00f3n, que se ve apoyada a su vez por el manto rojo y la saya blanca, ambos bordados, que luce los d\u00edas de su festividad y que son sus colores lit\u00fargicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, todo este aspecto formal e iconogr\u00e1fico que acabamos de analizar y que presenta en la actualidad la Virgen, es el resultado de numerosas intervenciones desde que aquel an\u00f3nimo escultor efigiaza esta Santa y Sagrada Imagen. Los datos hist\u00f3ricos tenidos tanto de la hermandad como de la escultura as\u00ed lo ratifican, por lo que seguidamente expondremos los mismos para concluir nuestra exposici\u00f3n con las hip\u00f3tesis sobre la antig\u00fcedad de la imagen y las restauraciones y a\u00f1adidos que ha sufrido a lo largo de su larga historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los referentes documentales tenidos hasta el d\u00eda de hoy certifican lo vetusta de una devoci\u00f3n y de una escultura que sin lugar a dudas es una de las piezas m\u00e1s antiguas que guarda la parroquia. Estos datos hist\u00f3ricos van indisolublemente unidos a los avatares hist\u00f3ricos de su cofrad\u00eda, cuyos or\u00edgenes inciertos actuales investigaciones los remontan al siglo XVI, momento en el que ya un grupo de hermanos daba culto a Santa Mar\u00eda, la cual a partir del siglo XVII tomar\u00eda la advocaci\u00f3n del Santo Rosario. De este periodo ser\u00e1n los primeros datos que alertan de una imagen de candelero venerada en la parroquial y que pose\u00eda un importante ajuar de bordados y plata. Esta antig\u00fcedad parece corroborarse si tenemos en cuenta que durante el siglo XVIII la hermandad mantiene la misma escultura como centro de su devoci\u00f3n, ya que en su libro de cuentas, que abarca de los a\u00f1os 1710 a 1850, nada se dice de una suplantaci\u00f3n de la escultura, sino de una serie de remodelaciones y restauraciones que le dieron la apariencia dieciochesca que a primera vista presenta. Postizos, nueva policrom\u00eda y posiblemente un Ni\u00f1o Jes\u00fas nuevo, fueron los elementos que se le a\u00f1adieron a la antigua talla. Adaptaciones a las modas temporales se continuaron imponiendo en la misma, destacando algunas de las que se tiene constancia documental como las que se ejecutaron entre los a\u00f1os 1838 y 1839, posiblemente por aquel mismo escultor sevillano que hab\u00eda hecho lo propio con el titular del templo, Diego Delgado. Ya en el siglo XX, habr\u00eda que a\u00f1adir tambi\u00e9n la ejecuci\u00f3n de la peana de nubes a principios de esta centuria y la remodelaci\u00f3n que en 1976 realiz\u00f3 el escultor Manuel Dom\u00ednguez, el cual transform\u00f3 considerablemente la fisonom\u00eda que durante los siglos XVIII y XIX se le hab\u00eda dado a la Virgen, a\u00f1adi\u00e9ndose ahora nuevas manos que sustituyeron a las originarias, en la actualidad en paradero desconocido. No obstante, gracias a la magistral intervenci\u00f3n del profesor y restaurador D. Juan Manuel Mi\u00f1arro efectuada en el a\u00f1o 1993, se consigui\u00f3 devolver a la Sagrada Efigie gran parte del aspecto que tuvo durante la centuria dieciochesca, dando a conocer adem\u00e1s unos rasgos formales y t\u00e9cnicos vitales y esenciales para el propio conocimiento de los or\u00edgenes y devenir hist\u00f3rico de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, podemos concluir nuestro an\u00e1lisis hist\u00f3rico-art\u00edstico, afirmando la importancia, envergadura y calidad de una imagen que posiblemente hunde sus ra\u00edces en los talleres de imaginer\u00eda del siglo XVI. De esta \u00e9poca tan s\u00f3lo conserva la cabeza de rasgos de fuerte sabor cl\u00e1sico, a lo que habr\u00eda que a\u00f1adir el referido grosor del cuello que la soporta, los cuales recuerdan f\u00f3rmulas propias de la escuela escult\u00f3rica sevillana de la segunda mitad de esta centuria, dentro de la corriente est\u00e9tica manierista. No obstante, bien es cierto que posiblemente por el fuerte deterioro de la imagen, por darle un aspecto m\u00e1s barroquizante, o por otra causa que se nos escapa, en los a\u00f1os centrales del siglo XVIII sufri\u00f3 una fuerte remodelaci\u00f3n, siendo en este momento cuando tambi\u00e9n se le a\u00f1adi\u00f3 la cabellera al originario icono, se le colocaran los ojos de cristal y los restantes postizos antes aludidos, adem\u00e1s de una nueva policrom\u00eda que borrar\u00e1 cualquier huella de la anterior y que es la que actualmente presenta. Sin embargo, el elemento esencial e innovador que ahora se le a\u00f1ade, ser\u00e1 el Ni\u00f1o Jes\u00fas, obra de escultor igualmente an\u00f3nimo que, siguiendo las pautas marcadas por el rostro de su madre, supo darle con gran maestr\u00eda ese parecido l\u00f3gico de su v\u00ednculo materno-filial. Por ello, no es de extra\u00f1ar que siempre se haya catalogado la imagen como propia de los talleres sevillanos dieciochescos, sin que se apreciara la verdadera antig\u00fcedad de la Madre y Se\u00f1ora de Burguillos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, y ante lo aqu\u00ed expuesto, tan s\u00f3lo nos quedar\u00eda a\u00f1adir, que adem\u00e1s de la aludida y reconocida calidad art\u00edstica de la pieza, la fuerte devoci\u00f3n que despierta entre los burguilleros y el amor tan arrollador que \u00e9stos tienen a su Madre, bastar\u00edan para que fuese considerada la m\u00e1s bella creaci\u00f3n que se conserva y venera en este pueblo sevillano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La imagen de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario, patrona inmemorial de la poblaci\u00f3n sevillana de Burguillos y venerada en la parroquia de San Crist\u00f3bal M\u00e1rtir de dicha localidad, ha centrado durante toda su historia, y lo sigue haciendo en la actualidad, la devoci\u00f3n mariana de sus habitantes. 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